Harry Bentley Bradley, padre de los Hot Wheels, creó un Pontiac Firebird único en el mundo
Harry Bentley Bradley, diseñador de Hot Wheels, creó un Pontiac Firebird único en el mundo.

Harry Bentley Bradley, el diseñador que creó los primeros coches de la serie Hot Wheels, también diseñó un prototipo real de un Pontiac Firebird único en el mundo. El proyecto, que nació en General Motors, fue abandonado por la industria al llegar la crisis del petróleo de 1973, lo que lo convirtió en una pieza única. Bradley, que también fue uno de los fundadores de Hot Wheels, se vio obligado a dejar GM para poder desarrollar sus ideas sin restricciones. Su trabajo en la marca de juguetes permitió que su visión de coches de diseño se materializara en miniaturas, pero también en un prototipo real que hoy se considera un hito del diseño automotriz.
Un diseño que rompió con las normas
El Pontiac Firebird One, como se le conoce, fue concebido para rodar por carretera, no solo para girar sobre una plataforma. A diferencia de la mayoría de los concept cars de la época, Bradley lo diseñó pensando en su uso real, lo que lo diferenciaba de otros prototipos que solo servían para exhibición. Para lograr una silueta más baja, inclinó el parabrisas 5 centímetros hacia atrás y rebajó la línea del techo 3 centímetros, creando una carrocería radicalmente rebajada. El resultado fue un vehículo con una estética que anticipó el lenguaje de los deportivos de la década siguiente.
De General Motors a Hot Wheels
Bradley entró en General Motors en 1962 y durante cuatro años dibujó para varios estudios de diferentes marcas del grupo, pero también para la competencia, como Dodge, mientras compaginaba estudios de posgrado en Stanford. En 1966 dio un giro radical y se marchó a Mattel, donde se convirtió en uno de los fundadores de Hot Wheels. La primera gama presentada por la marca fue una mezcla heterogénea de 16 miniaturas, incluyendo el famoso Dodge Deora, que él mismo había diseñado años antes. Estos modelos, transformados en un estilo custom, sentaron las bases del estilo de Hot Wheels.
Una de las bazas de Hot Wheels son sus ruedas, que giran con mucho menos rozamiento que las de la competencia gracias a unos ejes muy finos, lo que les permite rodar más rápido. Bradley se encargó del diseño y de la adaptación de estos primeros 16 cochecitos, sellando para siempre el estilo de la marca de miniaturas. El Pontiac Firebird One es su visión de un deportivo sin concesiones, a lo Hot Wheels, hecho realidad.
El proyecto del Firebird One arrancó de un modelo de 1970 y tardó cuatro años en materializarse. Partiendo de los bocetos de Bradley, el carrocero jefe de GM, Dave Crook, invirtió cuatro años para crear este ejemplar único. Aunque el giro de la industria hacia la eficiencia y la seguridad, que llegó con la crisis del petróleo de 1973, cortó esa posibilidad de raíz, el prototipo quedó como pieza única. Bill Mitchell, entonces vicepresidente de diseño de GM, quedó lo bastante impresionado como para plantear que el One pasara a formar parte del parque oficial de coches de exhibición de la marca.
La carrera de Harry Bradley no terminó con Pontiac o Hot Wheels. Empleó su talento para formar a otros diseñadores en ciernes en el Art Center College of Design de Pasadena (California), una escuela de la que salieron graduados Syd Mead, Franz von Holzhausen, Henrik Fisker o Chris Bangle. Su legado se mantiene vivo en el diseño automotriz, tanto en el mundo real como en el de los juguetes. El Pontiac Firebird One sigue siendo un testimonio de su visión y su capacidad para transformar ideas en realidad.
